En el año de 1823, en la noche del 2 al 3 de Septiembre, pernoctaron en Salamanca, las cabezas de los caudillos Insurgente, Hidalgo, Aldama, Allende y Jiménez, después de haber sido exhumadas del panteón de San Sebastián en Guanajuato, cuando el Gobierno de la República ordenó que fueran depositadas en la Catedral, donde se tuvieron varios años, hoy están, con los restos de otros héroes en la parte baja del Monumento a la Independencia.

Quince años más tarde, el 29 de Noviembre de 1838, curiosamente, también pasó por Salamanca, una pequeña comitiva que iba custodiando los restos de Iturbide, a los cuales se les habían hecho honras en Guanajuato Capital, el día 27 del mismo mes y año.

A mediados del año de 1933 llegó a Salamanca la epidemia del Cólera Morbus, que desde meses antes estaba asolando gran parte del país. En todo el Estado de Guanajuato, fue terrible, tuvieron que destinarse con premura nuevos lugares para cementerios, porque los existentes, que generalmente eran los atrios de las iglesias, no bastaban para sepultar diariamente la gran cantidad de personas. Por si fuese poco, sucedió que se encontraban en Salamanca un fuerte núcleo del ejército del General Santa Ana, que iba a atacar en Guanajuato al movimiento rebelde del General Arista, La epidemia acabó con los soldados detenidos en Salamanca. Todo eso obligó a establecer precipitadamente un nuevo cementerio, fuera de la Villa de Salamanca, a un lado del camino hacia Irapuato, el panteón "De las Flores", que siguió prestando sus servicios durante mucho tiempo como panteón "de segunda clase, con mala barda de adobe y muy descuidad, hasta que hace poco más de 60 años, se emprendió su arreglo, con ayuda económica de particulares.

En Otra epidemia que causó muchas defunciones fue la del Tifo en 1838 con la cual se inició el panteón del barrio de San Pedro.

Como un suceso curioso y por fortuna no infausto, pero que impresionó muchísimo a los habitantes de Salamanca, fue la célebre Aurora Boreal que se vio en las primeras horas de la madrugada del día 2 de Septiembre de 1859. Anales de observatorios de muchos lugares de la tierra, la tienen registrada como una de las auroras boreales más intensas y que alcanzó visibilidad en latitudes extraordinariamente bajas para éstos fenómenos, en nuestro país se vio en México y hasta en puebla, es decir bastante más al sur que Salamanca.

En ésta población fue vista por todos los habitantes debido a que las campanas de algunos templos despertaron al vecindario tocando clamorosamente "a rogación" como cuando había incendios graves o calamidades. " El cielo estaba lleno como de llamaradas" " Había luces rojas y anaranjadas que recorrían el cielo". Decían quienes lo vieron al recordar esta impresionante maravilla natural.

Para pantallas con resolución de 800 x 600 con Navegador Explorer 5.0 Colaboración y coordinación por parte Comunicación Social e Informática
PRESIDENCIA MUNICIPAL
Salamanca, Gto. MÉXICO

Enlace a otras paginas web de Gobierno Teléfonos y algunos emails de los departamentos y dependencias del municipio. Ir a inicio de la página